

George Feifer Anthony Hopkins
Hay cosas que suceden en la vida que son muy difíciles de olvidar. Algunas por unos motivos y otras por otros. La razón por la que el gran actor Anthony Hopkins no olvidó una de estas cosas fue la sincronía. ¿Existe o no existe la sincronía? Tras conocer la vivencia de este intérprete, uno empieza a pensar que es complicado que las cosas sucedan porque si y coge fuerza la idea de que hay unas fuerzas equilibradoras que consiguen una armonía universal. Es verdad que no son pocas las ocasiones en las que nos preguntamos el por qué nos suceden cosas aparentemente absurdas, pero aunque no lo comprendamos, siempre hay un motivo.
Pues bien, os cuento: Se le propuso a Hopkins la participación en la película “La mujer de Petrovka”. Con la intención de documentarse, salió de su casa en Londres para buscar y comprar el libro en el que estaba basada la película. Recorrió varias librerías sin encontrar la novela. Triste y agotado se dispuso a coger el metro de vuelta. En el banco donde esperaba encontró un libro perdido o abandonado. Estaba muy usado, como si anterior dueño lo hubiera leído y releído varias veces seguidas, además tenía numerosas anotaciones en los márgenes. ¡Ese libro era “La mujer de Petrovka”!
Sorprendente ¿Verdad?. Pues no acaba aquí la cosa.
Pasados dos años, durante el rodaje de la película, Anthony Hopkins conoció a George Feifer, escritor de la novela en la que estaba basada la película. Cual fue la sorpresa de ambos cuando el actor le mostró al escritor el ejemplar encontrado en el metro.
Efectivamente. Aquel ejemplar lo había perdido Feifer durante un viaje por los subterráneos de Londres.
Torcuato González Toval
10 comentarios:
A mí también me llaman mucho la atención estas "casualidades".
Salu2 "no casuales2.
Hola Dyhego.
Si, tienen su gracia. Buscando en internet hay algunas muy curiosas.
Un abrazo.
A mí leyéndote se me han puesto los pelos de punta y todo... Parece mucho más allá que una casualidad sin más, verdad???
Un beso, Torcuato
Novicia Dalila.
Esta historia la leí tiempo atrás y volví a recordarla hace algunos días. Consideré que era digna de compartirse. Quizá escriba algo de lo que me ocurrió cuando era pequeño que quizá no sea tan mágico como lo de Hopkins pero desde la visión de un niño resultó mágico.
Otro beso.
Yo no sé si esto es sincronía o directamente "yuyu". Nunca me han ocurrido casualidades tan casuales. Pero tampoco creo en fuerzas equilibradoras. Sería como pensar que a gran parte de la población mundial que las está pasando putas, le están gastando una broma macabra.
Saludos, Tor.
Hay infinidad de cosas que escapan a nuestra comprensión. Vivimos una realidad impuesta por un paradigma mamado desde, incluso, antes de nacer.
Un abrazo Enric.
Por un lado me quedo de una pieza leyendo ésta interesante historia,por otro,los estudios de estadística,en especial los del área de probabilidades,explican que lo improbable puede suceder aleatoriamente.Por éso jugamos el lotto.Un abrazo.
En cambio yo soy más partidario de pensar en fuerzas y energías que circulan a nuestro alrededor y de las que no somos conscientes.
Un abrazo
Torcuato aun existes?
Sí, he venido. ¿Por qué no nos cuentas la historia mágica que te pasó de niño?
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