Microrrelatos y todo lo demás

Comentar es lo que le da vida a los blogs

No pasa nada si no comentas pero si comentas sabré que has venido y has leído lo que escribo. En definitiva, me sentiré acompañado.

Torcuato

martes, 14 de diciembre de 2010

Huchas


Hucha.
Tras el gran golpe contra el suelo, se vio hecho añicos y rodeado de monedas.


El fruto del ahorro.
¡Qué ilusión le hizo, después de tantos años ahorrando, poder comprar aquella gran hucha de oro macizo!

Torcuato González Toval

lunes, 13 de diciembre de 2010

Calderilla

Calderilla

Recibió insultos del gorrilla, toda la mañana sin café y multa del parquímetro. “Hijo mío, tienes que cambiar”, siempre le decía su madre.

Torcuato González Toval

viernes, 10 de diciembre de 2010

Destino


Destino

Cayó en sus manos aquel libro y lo leyó, sin saber por qué. Seguramente, estaría escrito.

Torcuato González Toval

jueves, 9 de diciembre de 2010

Desgaste

Desgaste

Recuerda a papá que baje la tapa del váter y recoja las toallas, que hasta el moño me tiene, estoy para tomar un camino, si, si, cogeré las maletas y aquí os vais a quedar, y tú, desenreda la habitación y friega el vaso del col.. a… cao, y tu her…mana que reco…ja las bra…ga…s y los li..br…os…

Torcuato González Toval

martes, 7 de diciembre de 2010

Algo de que hablar. Colaboración con la ilustradora Clara Varela.

Aquí abajo tenéis la colaboración que salió entre la magnífica ilustradora Clara Varela y un servidor. Además de verlo aquí, podéis ir a la página del proyecto en la que distintos escritores/as ya han publicado su texto basado en un dibujo de Clara. Escríbeme una ilustración.

Algo de que hablar

Apareció sin que nadie la hubiera visto antes por el pueblo y desde entonces todos la miraban extrañados. Paseaba como si nada por todas partes con aquel gran pájaro encima de la cabeza. Por los parques y las calles, sin turbarse por esos ojos que sin pestañear se clavaban en ella, ni por esas bocas que parloteaban. La gente no la aceptó, incluso en cierta ocasión un grupo de adolescentes apedreó al ave y esta salió revoloteando a media altura. La niña, sin perder la sonrisa que siempre decoraba su cara, siguió con la vista el vuelo de su amiga y sin cesar de caminar, hizo gestos con su brazo en alto que la gaviota interpretó, bajando y posándose de nuevo sobre su pelirroja melena. Las constantes habladurías pasaban de boca a oreja, e hicieron olvidar a aquel otro personaje que años atrás decidió subir al monte a vivir de forma ermitaña. Aquel, bajaba de tiempo en tiempo al pueblo para cambiar sus artesanías por herramientas y enseres. Fue uno de esos días cuando se topó con un corrillo de parroquianos, estaban cuchicheando sobre una niña de raros comportamientos. Miró entonces hacia la acera de enfrente, allí estaba en un banco de madera. La mirada del hombre se encontró con la de ella y al percibir la felicidad que transmitía su rosado rostro, le hizo sonreír. Quedó paralizado un ratito, hurgándose entre las blancas barbas y miró a las personas que lo observaban con silencio expectante.

Algo perdido en su memoria afloró: El motivo por el que un día abandonó todo lo que lo unía a este pueblo decidiendo vivir solo en el monte.

Texto: Torcuato González Toval.

Ilustración: Clara Varela

La página web de la ilustradora: www.claravarela.com

sábado, 4 de diciembre de 2010

De vuelta a casa.


De vuelta a casa

Al desaparecer la noche no amanece como de costumbre, sino que lo oscuro del cielo se torna rosa violáceo. La temperatura sube hasta niveles que ningún tipo de vida toleraría, de hecho, todo muere. No queda latido en la Tierra.
Pasan cien siglos.
Antes de la hecatombe, se desarrolló la tecnología de viajes hiperespaciales y se embarcó en el proyecto, aquel hombre solitario. Ningún familiar lo esperaría tras su periplo galáctico de dos años. Una vez aterrizado, al abrir la puerta de la nave, admira el paisaje poblado de vegetación desconocida y exuberante. En las aguas de un lago cercano, ve saltar un gran animal entre delfín y reptil. Y a lo lejos, en unas colinas, aprecia un grupo de grandes humanoides de color azul.

Torcuato González Toval

jueves, 2 de diciembre de 2010

Sinonimeando.

Sinonimeando.


¡Qué me orino! ¡Oblea!


Torcuato González Toval

martes, 30 de noviembre de 2010

Evolución inducida

Evolución inducida.

En la siesta de la selva los simios dormitan. Las madres obligan a sus pequeños a no moverse, sujetándolos con firmeza. Uno de estos, con la cabeza colgada sobre el brazo materno, a través de las ranuras de sus ojos entornados, ve como se abre una raja de luz en medio de la nada. Salen de ella tres seres altos y lampiños, con manos desmesuradamente grandes. Sin tocar el suelo, el más delgado se acerca, y rozando el brazo opresor de la mona, libera al monito. Aunque aterrorizado, los acompaña a través de la puerta. En este espacio luminoso le enseñan a vestirse y a cocinar alimentos que antes siempre comía crudos. También a acumular cosas. Tras esto, con una malévola sonrisa, lo dejan marchar.

Torcuato González Toval.


Situación controlada

Situación controlada.

Ella histérica y él intentando tranquilizarla: “Serénate, mi vida, todo va sobre ruedas”. Entretanto, el precipicio cada vez más cerca.

Torcuato González Toval


Micro finalista concurso 140 de la revista digital El Cultural. El tema era la Rueda.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Número equivocado.


Número equivocado

No lo había pensado demasiado, pero eligió el número cinco que fue el primero que se le pasó por la cabeza, calva y reluciente, recién afeitada. Sus botas y las de sus colegas patearían al quinto indigente con el que se cruzaran. Dos calles más allá, el hombre sucio y harapiento acababa de encontrar algo para vender. Tuvo suerte, le pagarían bien por este hallazgo. Cuando poco después, el grupo de rapados le lanzó el primer insulto, pensó que luego vendería el arma, pero descargada.

Torcuato González Toval.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El coleccionista de miradas


El coleccionista de miradas.

Amaba su colección. Todas las mañanas, después de desayunar, entraba en el gran salón donde la tenía expuesta, y paseaba lentamente la vista por los frasquitos. Los ojos azules, pardos, grises, verdes, lo miraban desde dentro del formol y le recordaban el cazador en que se convertía al caer la noche, el que salía buscando presas a las que arrancar sus miradas con maestría de cirujano. Los policías lo encontraron muerto en la sala de la macabra exposición. Al leer en voz alta la nota que sujetaba, miraron al fondo, al lugar privilegiado donde estaba el gran frasco, vacío, como las cuencas de sus ojos.

Torcuato González Toval

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Extraños en la noche


Extraños en la noche.

Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada, y estoy seguro que anoche la bajé. Se han vuelto a colar en la casa mientras yo dormía sin percatarme de nada. Es ya una costumbre. Al principio me sorprendí de que tuvieran los mismos hábitos que me reprochaba mi pobre María, que en paz descanse. Pobrecita, su corazón no aguantó ese despertar viéndolos merodear entre las sombras. Y aunque les tengo mucha rabia y rencor, hacen que la recuerde: Cuando me visitan, voy a trabajar con el pañuelo que ella me regaló. Es perfecto para taparme el cuello.

Torcuato González Toval

Experiencia laboral


Experiencia laboral.

¿Referencias? Preguntó el encargado del matadero al verdugo en paro.

Torcuato González Toval

martes, 23 de noviembre de 2010

A ver si ahora


A ver si ahora.

Rememoro los detalles una y otra vez.

Torcuato González Toval.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Ese caminar.


Ese caminar.

Lo que no soporto de mi pareja es su manera de caminar. Me encantan sus desayunos, preparados con amorosa anticipación a mi despertar. Los acompaña con una rosa cortada antes de que se evaporen de sus pétalos las gotitas de rocío. Pero esa forma de andar me desatina. Adoro como me llena el cuerpo de besos mientras de sus labios se escapan estrofas de los más bellos poemas. Es guapo, atlético y varonil y con sus fuertes brazos hace que vuele hasta su preciosa motocicleta con la que me pasea por paisajes que sólo él conoce. Hace poco se cayó de ella. Lo quiero, pero, ¡se le quedó un andar mas tonto!

Torcuato González Toval.

Fotografía: http://foto.microsiervos.com/fotografos/5000-imagenes-primeras-epocas-fotografia.html

jueves, 18 de noviembre de 2010

1 de Noviembre del veterano.


1 de Noviembre del veterano.

Llegaba la noche de los difuntos y el viejo militar, condecorado de guerra, se preparaba a recibir a los que, mucho tiempo atrás, pasó por las armas. Ellos eran más generosos y se conformaban con no dejarlo dormir una vez al año.

Torcuato González Toval

Estocolmo

Estocolmo

A mi me empiezan a entrar dudas. Desde esta cama veo las flores del jardín, me evocan el día que le comuniqué que me iba y, entonces, me trajo un precioso ramo de rosas. Soy un pajarillo indefenso y tú eres mi cielo, sin ti no soy nada, me dijo con las lágrimas a punto de asomar. Con eso dejaba de cuestionarme otras posibilidades. ¡Es tan dulce y detallista! Vendrá dentro de poco y esta enfermera le pone ojitos. Espero que termine pronto de cambiarme las vendas de las costillas y me traiga un espejo.

Torcuato González Toval

Ilustración: Se la página http://jjaraa.blogspot.com/

miércoles, 17 de noviembre de 2010

A pares.


A pares.

Diariamente recibía dos cartas de amor. Una de las cuales, la escribía ella misma, en previsión de que su anónimo enamorado muriera.

Torcuato González Toval


lunes, 15 de noviembre de 2010

Malas influencias.


Malas influencias.

Era una noche oscura y tenebrosa. De repente vi a un hombre lobo esconderse detrás del buzón. Poco antes, al salir de la discoteca, me piropearon cuatro vampiros, que casi me atropellan con su furgoneta. Llegué a mi puerta, la llave se convirtió en murciélago que voló y se enredó en mi cabello. Ya arriba, mirándome las ojeras, le prometí al fantasma del espejo que cambiaría mis amistades.

Torcuato González Toval.

domingo, 14 de noviembre de 2010

En tres actos.


En tres actos.

¡Eres una tortuga! ¡Contigo nunca llegaremos! Fin. Lluvia de aplausos. La obra fue magnífica, un alegato sobre el amor. Al encender las luces noté que alguien fijaba su vista en mí, me giré y la vi. Su forma de mirarme era indicio de su interés, no sé, me doy cuenta enseguida de esas cosas. Muy joven y bella, pero tenía ese algo, como una sabiduría en el rostro que sólo se adquiere con la edad. Era perfecta. Tras unas palabras hábiles de presentación hice que se desprendiera de sus acompañantes, cenamos juntos y después, champán y hotel. Ya dormida la observé, serena y dulce. Até un calcetín a otro y con ellos rodeé su cuello. No sufrió, señor Juez.

Torcuato González Toval


Este relato participó sin éxito en el Concurso Microrrelatos de Abogados de Octubre 2010.
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I Concurso de microrrelatos El Microrrelatista 2011

Para saber de que va la cosa pinchad AQUÍ y si queréis comentar cualquier cosa, me lo comentáis en elmicrorrelatista@gmail.com.

Acabó el plazo, el día 10 de marzo se podrán leer todos los micros presentados a concurso.

El Microrrelatista

Genial ilustración de Daniel Galantz, cedida para la cabecera de El Microrrelatista.

Lectura de micros en La Palma, contra la violencia doméstica.

Aquí abajo tenéis un enlace de un trabajo de titanes realizado por Ana Vidal, mi querida Anita Dinamita del blog Relatos de andar por casa. El día 25 de noviembre se celebró el día contra la violencia de género y Ana, en su isla, La Palma, movió cielo y tierra para organizar una lectura de microrrelatos. Tuve el honor de ser uno de los elegidos al lado de otros magníficos textos de compañeros blogueros. La lectura la realizaron por orden: Salva, Ana Vidal, Pablo y Su. Estoy muy contento.

Para leer todos los microrrelatos pichad AQUÍ

El sonido es flojo así que subid el volumen a tope.

Cienmanos - Micronovela colectiva

GRACIAS POR EL PREMIO, GLORIA

EspaInfo: buscador de España

Gracias Tinta Roja.

Premio que me otorga Carmen Silza

Premio que me otorga Carmen Silza
Muchas gracias paisana

Metáforas poéticas